lunes, 1 de septiembre de 2008

Frases Célebres (II)

"Mi hogar es el camino".

Rafael Lechugo

martes, 19 de agosto de 2008

La incertidumbre acecha

La incertidumbre acecha.
La vida es una lucha sin descanso
Contra ella, emisaria de la muerte.

El poeta conoce la incertidumbre;
La sufre, la padece, se empapa en ella,
Se regocija metiendo los dedos
En el enchufe de lo desconocido.

De esa incertidumbre surgen las palabras milenarias,
Así como la raíz misma del amor
Que nos mantiene vivos y nos perpetúa;

De esa incertidumbre está hecho el hombre,
Bestia incomprendida de la creación.

Necesidad necesitada


Necesitamos la prohibición
Para sentirnos libres transgrediéndola.

Necesitamos la ira
Para, después, sentir la paz.

Necesitamos la necesidad misma
De una manera tan atroz
Que ni siquiera nos damos cuenta

Y vamos dando tumbos por la vida
Como absurdas marionetas,

Faltos de algo que desconocemos
Y buscamos ciegamente hasta morir.

Renacer

El mundo
Se abre a tus pies
Y tú te intentas convencer
De que es algo más que suerte.

La luz
Por fin se abre paso
A través del muro resquebrajado
De tu indecisión.

Y una sonrisa ecléctica
Inunda tu espíritu:

La sonrisa del hombre
Que renació.

martes, 27 de mayo de 2008

El sueño del poeta

No hay realidad suficiente
para abarcar todos mis deseos.
De pronto siento
que puedo estrujar el mundo en mi puño;

¡No hay nada que se me resista!
¡Todo es posible, hasta lo inimaginable!

Multitud de miradas se dirigen hacia mí,
brillantes como estrellas mojadas...

¡Oh, ser mensajero de felicidad!
¡Traer la risa en un bolsillo
y en el otro, la esperanza!

¡Ser como un animal
que corre libre
y es bienvenido dondequiera que va!

Ser todo eso.
Serlo
y saber amar.

sábado, 24 de mayo de 2008

Frases célebres

De pequeño quería ser piloto de aviones.

De mayor, preferí ser pájaro.

Jacobo Abellán

viernes, 25 de abril de 2008

Vómito con dedicatoria

A veces me siento
Como un cachorro indefenso
Sobre todo cuando llama mi tía
Y me interroga
Con esa voz de vieja bruja
Y luego ríe
Con una risa malévola y sarcástica
Al enterarse de que quiero ser artista
Ríe y me anima
Como el buen cristiano que anima a un hereje
A seguir caminando hacia la hoguera.

Entonces cuelgo el teléfono
Siento una enorme angustia
Se me revuelve la cena...

¡Cómo odio a esa vieja puta!
¡Cómo odio su risa seca y falsa,
Su aire desaprobador,
Su falsa lástima por mí!

La escupiría en la cara mil veces
Mil veces la haría arrastrarse
Y limpiar los zapatos de sus sirvientes
Pero lo que más me gustaría
Es que aguantara viva
Para ver cómo me salgo con la mía.

Juro que cuando vomite esta noche
Me acordaré de ella.